Mudarse es realmente movilizante.
Descubrimos cuántas cosas acumulamos sin sentido; cuanto no limpiamos por no verlo; cuánta historia vivida en cada objeto.
Despojarse es renacer; es disfrutar la levedad.
Los ataúdes no guardan objetos, solo un cuerpo despojado hasta de su alma.
Propuesta: Observen sus casas; evalúen cuantas horas pierden trabajando y generando dinero para comprar objetos que sólo contaminan el ambiente y que alguien en el momento de nuestra muerte, se encargará de tomar, regalar o tirar.