¡TENGO UNA VIDA PROPIA!
Ella a quien llamaré Liliana, vino a visitarme. Hacía por lo menos 20 años que no nos veíamos. Cuando me acerqué al portón a abrirle, sólo vi apenas unos cambios físicos mínimos propios de la edad. Pero había algo que estaba intacto: SU SONRISA La charla, que tuvo algunos momentos …
