Esperar y respetar el ritmo propio de cada alumno.
Descubrir profesionalmente su cuerpo y su forma de ser, para darle una clase más personalizada.
Explicarle cada postura y cada respiración, para que pueda internalizarla.
Enseñarle para qué le sirve y servirá esa clase en particular.
Invitarle a que continúe en su vida diaria, lo que aprende en la clase.
Darle tips para una alimentación que acompañe la práctica de Yoga.
Inculcarle la importancia de AGRADECER a SUS maestros o maestras.
Acompañarles en su propio desarrollo y evolución personal, sin competir con otras personas.
Demostrarles con mi ejemplo, que la DISCIPLINA y la CONTINUIDAD en la práctica, es el único camino para lograr el bienestar del cuerpo, la mente, el espíritu y el alma.
NAMASTÉ
