(ella lo contó, y volvió a quedar muda)
Viajamos mi marido, mi hermana y yo a Buenos Aires. Conversamos tanto que se nos pasó rápido el tiempo.
Al llegar, le pregunté a mi hermana cómo lo había pasado y me contestó:
¨He aprendido una gran lección. Comprendí, por qué las parejas muchas veces no se entienden. Las cuatro horas del viaje, se la pasaron prendiendo y apagando el aire acondicionado; el lo prendía, vos lo apagabas. En ningún momento, BUSCARON UN ACUERDO.
Quedé muda, y pensé, cuánta razón tiene.
PD: La lucha por el poder, en todos los órdenes de la vida, sólo nos conduce al enfrentamiento.
