Ella entró se sentó, y no paro de quejarse de casi todo.
Puso la responsabilidad afuera; su hija, ser ama de casa, su trabajo, su madre, el perro, entre otras cosas.
Enseguida supe qué Terapia Floral necesitaba y cómo, haber crecido en un entorno de comodidad, seguridad, y lo que llamamos ¨reinado¨, le habían quitado la posibilidad de aprender a frustrarse.
Sin frustración hay un aprendizaje a medias.
Me pidió una receta para salir de esa situación y realmente, para mí, las recetas no existen. Sólo le dije lo que pienso:
¨La vida que tenemos es la que ELEGIMOS. Es nuestra RESPONSABILIDAD decidir si seguimos eligiéndola o la cambiamos¨. Si cambiamos nosotras, lo externo también cambia.
